III.
Déjame llorarte hoy.
Hoy,
que desnudo mi voz
sin pudor,
sobre una gota de mar,
sobre el vuelo de un halcón
que aún no ha aprendido a volar.
Hoy,
que una tormenta de hielo
corretea por mis venas
y amenaza con helarme
piel adentro, el corazón.
Deja que esta líquida tristeza
me envuelva y me derrame,
déjame… déjame llorarte hoy,
hoy yo quiero pronunciarte
con todos tus nombres
hacerte verbo entre mis labios,
sombra de todas mis noches
y conjugarte
y apaciguar este llanto
que no cesa de llorarte.
Deja que se clave entre mis manos
esta inconclusa tarea de amarte,
amarte sin voz, sin boca, sin labios
¡amarte sola! ¡solo amarte!
