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A todos los que os asomáis a este rincón, gracias. A todos los que compartís un pedazo de tiempo vestido de letras, gracias.
A todos aquellos que aún creen firmemente que la palabra es un alimento para el alma ¡¡gracias!!

"Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio"
Federico García Lorca
"Lo admirable es que el hombre siga luchando y creando belleza en medio de un mundo bárbaro y hostil."
Ernesto Sábato
"La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes."
John Lennon
"Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras. Cuida tus palabras porque se transformarán en actos. Cuida tus actos porque se harán costumbre. Cuida tus costumbres porque forjarán tu carácter. Cuida tu carácter porque formará tu destino y tu destino será tu vida..."
Gandhi.

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domingo, 20 de julio de 2014

No intentes



No intentes “arreglarme”


Mis cicatrices son un mapa inalienable donde sumo y resto a partes desiguales el cóncavo y converso de todas mis versiones habitables.

Algunos, llevamos un “Frankenstein” impreso bajo los párpados para que no pueda aparecer ante el espejo.

No intentes “arreglarme”

Amo la palabra y su soledad, la vida, la noche, la mirada oscurecida del deseo. Amo la libertad, la humedad de la lluvia, el olor del mar y la sombra de unos pétalos abiertos.

Amo el silencio que me habita. Ese íntimo silencio dónde puedo respirar y respirarme. Dónde rompo las costras, extiendo mis alas y soy viento.

viernes, 30 de mayo de 2014

Alguien sabe...



El rugido perenne de los muertos, reverbera sobre la piel sucia de las sábanas que cubren la memoria.

Ellas conocen el sudor de los puños. Los laberintos ciegos, donde se pierden los pájaros que reniegan del sonido de sus alas.

Ellas, han cometido perjurio, sobre la carne del alba y han abandonado a suerte a los ojos, que alguna vez, se detuvieron en medio del silencio, para poder ser mirada.

¿Alguien sabe cómo se detiene el invierno y ese frío incesante que trepana cruelmente hasta los huesos en el íntimo preludio de la soledad hallada?

¿Alguien sabe cómo se sostienen erguidos los muñones que una vez fueron cuerpos y que han sido incinerados lentamente por la vida, por los cordones umbilicales de las sombras, por el verbo, por el tiempo, por el ruido de un mundo inhóspito e insoportablemente decrépito?

¿Alguien sabe como dejar de ser ceniza que se disgrega entre los dedos del viento?

Alguien sabe…

jueves, 23 de enero de 2014

Sin título.



Ella tenía un nombre escuálido, recolectado entre las tardes de lluvia, mientras en las nubes, los orificios de salida desteñían el sonido gris de los tejados.

A veces reía. A veces lloraba. A veces vivía, aunque casi siempre se moría por fascículos sin ningún orden establecido.

Todo era excesivamente excesivo.

Deletreaba meticulosamente el nombre de las hormigas y sin embargo, jamás supo pronunciarse en voz alta.

Un mar de cenizas fue su último lecho conocido.

lunes, 20 de enero de 2014

A salvo



A salvo.

No consigo sentirme a salvo de mí misma. A salvo de tantas noches de insomnio con un miedo brutal aullando en las pupilas.

A salvo de las sombras. De la honda tristeza de aquella niña rota y malherida.

A salvo de esa mujer apagada que me contempla en el espejo y que a veces llora su derrota con lágrimas de ceniza.

No consigo sentirme a salvo de este dolor. No… no consigo sentirme a salvo de la vida.

martes, 14 de enero de 2014

Tal vez






Tal vez deba ser así.


Tal vez mis manos aún no estén preparadas para volver a sentir como la primavera salpica de vida sus pétalos.

Tal vez deba dejar que la lluvia abra de par en par los surcos y limpie los restos de ceniza que se fueron enquistando bajo los párpados y que hicieron de mis ojos, un viejo nido de tristeza.

Tal vez no sepa ya conjugar entre mis labios algo distinto que el aliento silencioso de la soledad.

Tal vez deba ser así.

Pero no puedo evitar sentir como me lates.

No puedo evitar susurrar tu nombre en los rincones de mis días y de mis noches.

Te extraño.

Extraño el color de tu voz acariciando los cristales de la mañana.

Extraño acurrucarme entre tus brazos y detener el mundo en la comisura de tu sonrisa

Extraño tus silencios. Tus palabras.

Tu caricia cómplice…

Extraño empañar de ternura el azul de tu camisa y contar los lunares que aún quiero besar de tu espalda.

Tal vez deba ser así… pero te extraño y a veces, algunas veces aún se mece un “te quiero” en la mirada de una lágrima.

jueves, 2 de enero de 2014

La lluvia me sabe a ti



Llueve y la tarde se va espesando entre los pliegues salinos de la memoria. Hace frío cuando camino la soledad de mi vientre y un puñado de cenizas manchan de recuerdos la calidez de lo que pudo ser y nunca fue.

Los fantasmas bailan en mi pelo mientras regresan mis pupilas a mirar el otoño de tus ojos y una lágrima adereza el sabor dulce del penúltimo café.

El tiempo, aún no ha tenido tiempo de poner entre paréntesis las huellas que tus labios nunca dejaron sobre la humedad de mi boca y ahora, que me sé dueña de todos los silencios, no tengo fuerzas para sostener la tristeza que engalanan las horas.

La lluvia me sabe a ti y tú… tú siempre me sabes a piel.

viernes, 25 de octubre de 2013

Una lágrima



Ya he quemado toda la lluvia que mojó de labios la ausencia.

Se han roto los espejos donde miraba la tersura de tus manos, mías.

Ya he mordido, masticado, engullido y vomitado el furor de mi vientre

No me he dejado morir y sin embargo…

llevo en la garganta una lágrima muerta.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Uno no sabe



"Ella me daba la mano y no hacía falta más. Me alcanzaba para sentir que era bien acogido. Mas que besarla, más que acostarnos juntos, más que ninguna otra cosa, ella me daba la mano y eso era amor."


Fragmento de La tregua , Mario Benedetti



Uno no sabe cual hondo hurga la soledad, hasta que no se detiene a contemplar las dimensiones de su propio vacío.

Los muros levantados.

Los silencios sombríos.

Los pasos no dados.

Era tu mano, tan solo tu mano, el faro que alumbraba las noches sin destino.

Era tu mano, tan solo tu mano, la mano que mecía un corazón cansado, un corazón herido.

Uno no sabe cuán profundo duele la tristeza entre los cristales rotos del camino.

Cuando una mano se cierra, uno no sabe, dónde comienza el adiós o dónde te deja el olvido.

lunes, 7 de octubre de 2013










Los tejados de la tarde se esparcen en el horizonte como un racimo de uvas desgranándose bajo la luz crepuscular.

Es hermoso poder contemplar tanta belleza. Aún detrás de los cristales de este escaparate prestado, es hermoso.

Me recuerda a ti.

Lejano. Sereno. Inalcanzablemente hermoso.



lunes, 22 de julio de 2013

Ausente de mí

Quererte, en la soledad azul de las palabras. En el sismo de un labio descosido por la ausencia. En el susurro inadvertido de las sábanas. Entre el silencio y la voz… Quererte
en el primer café de la mañana. En los sonidos de la vida cuando llora, cuando gime, cuando abraza. Quererte
en la ternura de una risa sonrojada. Entre la boca de las flores y los pétalos heridos de la tierra solitaria. Quererte.
Desnuda. Despojada de cuerpo. Con las horas diluyéndose sin prisa entre los pliegues dormidos de un reloj sin habla.
Quererte. Con una sombra dilatada al final de las pupilas y un temblor de salivas, derrotadas.
Quererte al final de cada verso. Al final de cada lágrima. Con las manos vacías de ti y las miradas amputadas.
Quererte con la orfandad del viento asomándose al semblante de mi alma.
Quererte en este soliloquio de silencios, donde respiro y muero a cada instante, donde muero y respiro entre los pliegues grises de este diagnóstico afligido, escrito en la piel de la distancia.
Quererte así, ausente de mi… me mata.

martes, 16 de julio de 2013

Tu boca...



Al final de cada boca hallo tu boca. Siempre tu boca. Como una secuencia reiterada e irrenunciable. Constante.

Tu boca es única. Es la boca primera. Como si de ella hubiesen nacido las hileras blancas, la humedad de cada hierba y de cada lengua, los frutos carnosos de todos los labios.

Tu boca, siempre tu boca. Inalcanzable y mía. Inextinguible y mía. Cruelmente lejana y mía.



Tu boca…

jueves, 11 de julio de 2013




Sé que tú sabes, como yo sé, de los naufragios que se quedan a veces varados en mitad de los pies. De lo sencillo que es caerse, cuando los extremos de los hilos vienen a llamar a la puerta de los párpados heridos y comienzan a llorar en la garganta hasta las palabras.

Sé que tu sabes de mi. Que me has visto desnuda detrás de un café con una soga en la mirada y con una lágrima en la piel.

Sé que yo sé de ti. De tus vuelos. De tus llagas. De esa nube donde subes a desenredar palabras. Donde dibujas molinos cobardes y Quijotes valientes que salen al mundo cuando despierta el alba.

Sé de tus miedos… los que cuentas, los que callas.

Pero sobre todo sé… que quiero caminar contigo por las aceras mojadas. Quiero caminar contigo por las noches de lluvia con las farolas apagadas. Quiero asomarme a los tejados y escuchar cómo se besan los violines mientras te muerdo los labios y me miro en tus ojos y desnudo lentamente los relojes para vestir mi cuerpo con la piel de tus manos.

Sé que quiero recorrerte en todos tus pasillos, en todos tus silencios, en todos tus escarnios. Lamer tus cicatrices. Contemplarte mientras duermes y contar los sueños que en tu pelo, se han ido despertando.



Sé que quiero desayunar en tu boca y susurrarte una y mil veces que no… que aún no te quiero tanto. Que quiero quererte más. Que quiero quererte despacio el resto de esta hora o de este día o de esta vida y reencontrarme contigo en esos pequeños instantes donde queda lo importante y donde nace esa caricia en la que siempre, siempre podemos buscarnos para encontrarnos, para sentirnos nuestros y a salvo del mundo, poder refugiarnos.

jueves, 4 de julio de 2013

Si tú estás dentro



A veces me sorprendo a mí misma pensando ensimismada en el otoño de tus ojos y siento como una suave brisa dibuja primaveras en mis labios. Y sonrío. Y da igual que haga frío fuera si tú estás dentro, porque… porque tú haces que el clima sea algo anecdótico y secundario.

Tú haces, que la vida me sepa a esa escena de “Bailando bajo la lluvia” y haces que quiera volver a la última fila del cine y que quiera empaparme piel adentro de todos los sentimientos que alguien alguna vez quiso o supo poner nombre.

Pero da igual como llamemos a la tristeza o al amor o a la ternura, da igual. Lo cierto es que aún sin sus nombres yo seguiría queriendo sentir todo eso al pronunciar el tuyo.

Y seguiría queriendo mordisquear los pliegues de tu ropa hasta desnudar tus ganas de abrir mi cuerpo como una flor y sentir como derramas en mi vientre tu dulzura.

Seguiría queriendo pasear por las líneas de tus manos descalzas hasta que en ellas se dibujaran las huellas dactilares de mis nalgas, de mis muslos, de mi espalda… de mi, hasta que fueses capaz de hacer un mapa de mi piel con los ojos cerrados y la boca abierta a la luz de la mañana.

Seguiría queriendo mirarte y queriendo inventar una nueva manera de acariciar las cicatrices y las arrugas que cubren de piel, la piel de tu alma.



Seguiría queriendo sentir… queriendo sentirte en mí, aunque nadie supiese nunca deletrear o nombrar esta espiral de vida y de belleza que me nace cuando tú estás cerca, cuando tú estás dentro y me abrazas.

jueves, 20 de junio de 2013

Recuerdo...



Noviembre aterrizaba en la ventana.
Recuerdo el frío ingobernable de las vidrieras mientras mi boca insumisa garabateaba gemidos en tu carne.
Recuerdo las sábanas húmedas, la ropa tirada en mitad de la tarde mientras tus caderas erguidas buscaban París entre mis muslos.
Recuerdo que tu lengua, aún tenía ese sabor incombustible a vino de la tierra y que yo toqué el cielo aprisionada entre tus nalgas.
Recuerdo…

martes, 11 de junio de 2013

Perdona



Perdona que te abra la puerta, con la piel abierta y un grifo estropeado al final de la pupilas, justo allí, donde ayer estaba el mar, vivo y azul, haciendo pompas de jabón sobre la vida.

Perdona que hoy te diga que estoy rota o que estoy un poco loca o que siento que estoy sola, muy sola, en mitad de esta ciudad que no me abrocha ni me abriga.

Perdona el tono gris que hay en mi voz, se averió el contestador, y tú ya sabes lo que pasa cuando se raya el corazón-zón-zón… y comunica

Perdona que te quiera sin color.

O que ande desteñida.

Hoy la ducha estaba fría y el café se ha suicidado en un cajón y ya no puedo abrir las cartas que escribí sobre mi piel y que he guardado para ti, en un rincón de la mesilla.

¿Quieres algo de beber?

Aunque ahora que lo pienso… soy yo la que tiene sed…

y me bebo de un trago las ganas, de contar cada lunar que hay en tu espalda y encenderte con la noche entre los labios y con una copa de vino, lamiéndome la piel entre las sábanas…

Pero… perdona. No está bien que te reciba con los brazos caídos y te dispare mi delirio a quemarropa. Ya sé que no tengo modales y que no es disculpa, pero creo de tanto añorarte las curvas de mi cuerpo están perdiendo su forma.



Perdona que aún no pueda mirarte sin querer morderte el corazón. Pero no te inquietes. Soy gata y tengo al menos siete vidas, con sus noches y sus días para seguir olvidando(te) o seguir recordando (te) mientras te extraño, mientras te amo. Quién sabe…

lunes, 13 de mayo de 2013

Desde que no estás




Desde que no te veo, los desastres naturales han dejado de parecerme algo tan lejano.

Y ahora, el café, siempre tiene un regusto amargo y a pesar de que no consigo recordar ningún café contigo, no puedo olvidar todos los que nunca me tomé a tu lado.

No tengo miedo al silencio, ni tengo miedo a la palabra que se vomita desde dentro del pecho, pero desde que no estás, da un poco de miedo que todo el ruido tenga el mismo sonido ausente y plano.

No hay esquinas, ni rotondas, si semáforos guiñándole el ojo a las cebras muertas del asfalto.

El sol le ha declarado la guerra a mis pezones huérfanos y sin el filo de tu boca cerca de mi vientre, toda yo, parezco un invierno pálido.

Y aunque hace ya mucho tiempo que dejé de rezar, sé que me hubiese gustado llegar al cielo de tu cuerpo e hincar la rodilla en el suelo para enhebrar tu sexo entre mis labios.

Desde que no te veo, mirar el final de los días, se ha convertido en algo absurdamente pesado.



Y estoy segura de que aún me queda sangre entre las venas, solo, porque soy donante. Aunque la última vez ya me dijeron que tanto mis glóbulos rojos como mis glóbulos blancos, estaban al borde del colapso con un diagnostico fatal… se estaban enamorando.

viernes, 10 de mayo de 2013

Duelo




Hoy me he batido en duelo con el inédito recuerdo de tu piel, bailando sobre una hilera plateada de sueños rociados de esperma a la orilla del mar.

El efecto dominó, ha fusilado los restos de mi memoria y sus quimeras y ha transformado en piedras las huellas dactilares de las algas.

Sin brújula, rumbo a la deriva del olvido, se desmigajan entre las manos del viento, las alas de espumas blancas donde solíamos volar.

Ahora, anclada en lo profundo de una sima oceánica, puedo sentir como el óxido va recubriendo, rápidamente, la piel abierta de mi corazón.

Ya no me quedan palabras para resumir la hondura que provocan los silencios. Ya no me quedan lágrimas para limpiarme de este amor, unilateral y hermoso, que me quema por dentro.

martes, 7 de mayo de 2013

Cenizas



Sin apenas darme cuenta, fui cubriendo las paredes desconchadas de mi carne con viejas cenizas. Con cajas de madera llenas de aire putrefacto, llenas de papeles oxidados, que pretendían ser una sentencia de muerte en un duelo de titanes, sin derramamiento de sangre, pero tan contundente, que me convencí a mi misma de que ya era hora de enterrarme.

¿Quién necesita los juicios ajenos, cuando esa mala pécora que se ha instalado en tu espejo te declara culpable?

La muerte, siempre deja a su paso cicatrices inexpugnables.

Y aunque camino, aún no soy Lázaro. Aún no termino de mantenerme erguida. Aún no termino de respirar los días sin que una bola de fuego incandescente quiera atravesarme la garganta para volver a incinerarme el corazón

sábado, 27 de abril de 2013

Frío.



Un aire frío ha infectado los hilos que alimentan la sangre herida que circula como un camicace en dirección contraria y se va extendiendo por mis venas, como la mala hierba, se va extendiendo y paraliza mis sentidos.

Es inútil intentar caminar hacia fuera. Es inútil. La salida está en el intrínseco laberinto de capilares y lágrimas que ya han empezado a solidificarse bajo la piel …

Aún hace frío en el papel donde se reescriben mis huesos. Hace frío y un aliento gélido amenaza con instalarse en los nudos desaliñados de mi garganta.

No sé si esta piel de mayo sobrevivirá a tanto invierno.

No sé…

Aún no sé muy bien qué hacer con tanto calendario vacío en el armario del pasillo, tan lleno de años demacrados, que se sostienen absurdamente y se yerguen aún, con afilados colmillos.

No sé… Solo sé que hace frío piel adentro entre estas cárceles de niebla. Hace frío en este nicho acristalado en las pupilas, donde ya no alcanza el sol a pintar de luz la primavera.

miércoles, 24 de abril de 2013

Ya no seremos





Amor, ya no seremos más… ya no seremos.

Ya no seremos  los párpados del cielo, acotando la mirada de la luna, entre  sábanas sesgadas y desnudas, arropándonos la piel con la humedad del sexo tibio goteando delirios sobre la alfombra deshilachada y fría de la madrugada.

Aunque nos miremos aún. Aunque aún las paredes grises fumen los humos doloridos del mismo cigarrillo y arranquemos el tiempo del mismo calendario cansado y amarillento, ya no seremos más, Amor, ya no seremos.

El crepúsculo ha echado el cierre y los amaneceres han desalojado su belleza por defunción.

Las fracturas del alma no admiten escayolas ni diagnósticos erróneos.
Ya no seremos más, Amor, ya no seremos.

Menos mal que aún tengo vivo e intacto, entre mis dedos, las huellas dactilares del silencio, ese silencio cómplice del verbo, del sexo, del verso, del cuerpo. Ese silencio último como íntimo  refugio de los sueños póstumos, al final del invierno.
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