Anochece,
y en un rincón de la cornisa
confluyen el todo y la nada,
el silencio y la palabra,
el vacío que estalla y empapa,
la caricia asesinada
la mirada extraviada,
la distancia..
esa distancia tan cercana
que se ahoga con el alba.
Anochece,
y la lluvia pinta de llanto mi ventana,
y se esconde tras la cortina
el abrazo lisiado,
el beso sin labios,
la mirada sin párpados
con ojos de hielo picado,
que ya se olvidaron
de cómo llorar su llanto.
Anochece, latido a latido,
de piel para dentro, detrás de ese cuenco
donde aún habita un corazón marchito y preso
Anochece,
y la soledad lanza su grito de guerra,
enciende su hoguera
y un macabro baile disfrazado de tristeza..
comienza.



