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A todos los que os asomáis a este rincón, gracias. A todos los que compartís un pedazo de tiempo vestido de letras, gracias.
A todos aquellos que aún creen firmemente que la palabra es un alimento para el alma ¡¡gracias!!
"Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio"
Federico García Lorca
"Lo admirable es que el hombre siga luchando y creando belleza en medio de un mundo bárbaro y hostil."
Ernesto Sábato
"La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes."
John Lennon
"Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras. Cuida tus palabras porque se transformarán en actos. Cuida tus actos porque se harán costumbre. Cuida tus costumbres porque forjarán tu carácter. Cuida tu carácter porque formará tu destino y tu destino será tu vida..."
Gandhi.
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Caminan conmigo
domingo, 23 de octubre de 2011
Una simple mirada
Mirarte… mirarte es encontrar caricias meciéndose en el aire. Es contemplar la noche mientras se apagan las calles. Es saber, que este día que entre los labios nos nace, nos sorprenderá a los dos, con un beso dulce, con un beso suave que comienza a caminar despacio dejando que su perfume nos abrace.
Mirarte es recoger del cielo un pedacito de nube, es pintarla de blanco y llover sus azules. Es saber que tu cuerpo es la senda que cubre, es el camino, el arroyo, es la tierra que ruge. ¡El infierno y el cielo que en mis entrañas se funden!
Mirarte es arrojar al viento todos mis anhelos, es susurrar tu nombre, acariciar tus besos, es saber que en tus ojos recomienza la vida, es dejarme llevar y empezar a volar en alas de tu hermosa sonrisa.
Mirarte es encontrar tu boca, dulce y sonrojada, es hallar en tus mares cristalinas aguas, es beber la ternura de tus manos cansadas y dejarme llevar por este amor que me embriaga.
Mirarte es dibujar poemas en la piel de tu espalda, acariciarte todo con una simple mirada. Es desnudar mi carne ¡es denudar mi alma! es entregarme entera ¡en una simple mirada!
sábado, 22 de octubre de 2011
No puedo
No puedo amarte así. No me lo pidas.
Que en mi pecho nacen flores escondidas,
que marchitan al saber
que jamás florecerán en tu sonrisa.
No puedo amarte así…
Si derramo entre mis manos las caricias,
que furtivas te buscan
y no encuentran esa piel que tanto ansían.
No. Así no puedo amarte, no…
Voy hablándole al silencio de mis días.
Le comparto mis temores
mis tristezas y mis risas
mientras tú te haces vacío, humo y ceniza.
No puedo amarte así, sola en la brisa.
Como una hoja de otoño
que marchita deprisa, sin rumbo, perdida
mientras busca tu reflejo en sus pupilas.
No puedo amarte más ¡No me lo pidas!
Que de simple soledad mueren mis días
y mil lágrimas azules acompañan mi agonía
mientras vuelvo a despertar…¡ sola y vacía!
viernes, 21 de octubre de 2011
¿Locura? ¿temporal?
En ocasiones, amanezco sitiada por un bosque espeso de densa tristeza. Es un lugar áspero, donde la niebla y el frío atenazan la garganta, traspasando las fronteras de la piel. No entra luz. No hay forma de saber dónde está la entrada o la salida…
Camino despacio. Arrastrando los pies. Sé que estoy pisando el suelo aunque no pueda sentir su firmeza o tal vez ande subiendo por la corteza de un viejo árbol cansado, cansado de almacenar nostalgias tras la sombra o tal vez la espesura de la niebla sea tal, que ha adquirido la dureza del terreno y yo ande cabeza abajo sin darme ni cuenta.
Lo cierto es que cuando amanezco así, vestida de gris, no me encuentro. Pierdo la brújula. Me desbarato. Y podría fácilmente empezar a morderme los pies y no ser consciente de que si me devoro a mi misma dejaría de existir, no solo allí (en ese inhóspito lugar) si no también aquí, en este otro paisaje, al que llamamos realidad y aparenta ser algo más amable y llevadero.
Aunque ahora que lo pienso…no es tan amable. No. No lo es en absoluto. Está lleno de mentes profanadas por profundos agujeros oscuros, de túneles inexplorables, irrespirables… en ocasiones hasta puedo percibir el olor de la miseria humana. Es un olor insoportable. Traspasa como una daga. Se infiltra en los sentidos y los sacude. No hablo de la pobreza material que también puede provocar la mal llamada miseria. Hablo de esa MISERIA del alma, de los actos, de las traiciones que va dejando un rastro de muerte y desolación. Muerte de los valores fundamentales de la persona… muerte de la confianza, de la honestidad, de la compasión, de la valentía, de la esperanza, de la libertad, del amor… muerte de ese pedazo de humanidad que nos hace humanos…
Tal vez sea por eso que en ocasiones amanezco sitiada por la tristeza. Gris y desbrujulada… porque no puedo seguir respirando ese aire y prefiero dejarme llevar por la niebla, por esa soledad inocua y necesaria que me permite volver a reencontrarme con mi pedazo de humanidad aunque para ello tenga que andar cabeza abajo y aún no quiera saber dónde está la salida.
Tal vez, si lo intento, pueda redecorar esta niebla. He intentado muchas veces pintar mi realidad de otros colores, de otros olores, pero siempre reaparecen como una mala hierba que crece sin sentido… Sin embargo aquí solo estoy yo y la niebla y la corteza del árbol y la tristeza…aquí todo depende de mí y tal vez pueda transformar este bosque en un lugar cálido donde el viento suene a las cuerdas de un viejo violín y la niebla se amontone y se acurruque en forma de nubecita al pie de mi árbol y entonces deje paso a una pequeña ventana de luz.
Yo me recostaría allí para ver caer la tarde y escuchar los sonidos del silencio, los sonidos de ese viento que aprendió a tocar el violín y escribiría poemas sobre la tierra con una pequeña rama del árbol. Tal vez llorase de una vez todas mis lágrimas para hacer una pequeña laguna en medio del bosque y allí, justo allí llegaría la luna cada noche a susurrarme palabras de amor. Y yo le contaría historias. Le hablaría del mar, del sol, de los amaneceres, del esplendor del cielo cuando despierta sonrojado. Le hablaría de lo hermoso que es extender las manos y encontrar ternura, de la belleza que encierra descubrir, una mirada clara. Le hablaría de la risa de los niños, de su inocencia, de su humildad, de su mágica forma de ver las cosas más sencillas…
Si. Creo que eso haré. Voy a redecorar mi niebla. Y cuando termine, tejeré un vestido blanco con hilos de luna, coseré pequeñas hojas secas incrustadas en la cintura. Pintaré en mis ojos la bravura del mar. Recogeré mi cabello en una espesa trenza adornada con florecillas rojas, tomaré mi ramita de escribir poesías y la usaré de llave para abrir la puerta hacia el otro lado… y una vez allí, comenzaré de nuevo. Si. Comenzaré a redecorar mi realidad vestida de belleza, de ternura, de bondad. Si. Esta vez no permitiré que los olores ensucien mi espacio. Iré escribiendo poesía por los bancos del parque, en las paredes del metro, en las servilletas de un bar. En las fuentes de la plaza, en las farolas rotas, en los escaparates vacíos que me encuentre al pasar. Y hablaré de amor y de caricias. Regalaré sonrisas. Plagiaré a los niños para convertir lo cotidiano en mágico y veré a través de sus ojos la hermosa sencillez de las cosas más pequeñas.
Si. Eso haré. Y tal vez así ya no sienta la necesidad de morderme los pies y empezar a devorarme hasta que no me importe desaparecer. Y tal vez así pueda soportar los olores de la miseria… esa miseria que avanza como una plaga infectándolo todo a mi alrededor.
miércoles, 19 de octubre de 2011
Muero
como muere el sol en el ocaso,
como muere el mar contra las rocas
cuando extienden sus alas los albatros.
Muero en el reflejo de tus labios,
como muere el rocío entre las rosas,
cuando florece la mañana entre sus tallos
y una espada de luz me las sonroja.
Muero en el aliento que me roza
deshojando mi ternura adormecida.
Muero en la caricia que provoca
el delirio de tu piel enardecida.
Muero de ti
En ti.
En tu regazo.
Donde estalla la locura estremecida.
Muero de ti
Por ti.
Entre tus manos.
Donde aletea la belleza de la vida.
Quiero morir.
Así.
Sobre tus labios.
Quiero morir sintiéndote en mi vida.
Quiero vivir.
Así.
Sobre tus labios.
En el paisaje que guardan tus pupilas.
Quiero morir en ti, quiero vivir en ti ¡y ser tu vida!
Quiero morir.
Así.
Sobre tus labios.
Quiero morir sintiéndote en mi vida.
Quiero vivir.
Así.
Sobre tus labios.
En el paisaje que guardan tus pupilas.
Quiero morir en ti, quiero vivir en ti ¡y ser tu vida!
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