Te busco
en el recóndito misterio de la tarde
cuando suenan melodías en el bosque
y el otoño va pintando los paisajes,
alfombrados de hojarasca, verde y ocre.
Te busco,
en el extremo de un hilo descosido de memoria,
en el recuerdo perdido del sabor que hay en tu boca.
Entre los pétalos marchitos,
en la espina y en la rosa.
Te busco entre los rostros cotidianos de la gente,
que camina sin moverse, ausente, ensimismada,
pintando de blanco la mente
para poder escapar, para llegar más allá de la nada.
Te busco
sin preguntas, sin respuestas.
Sin saber si existes o es mi anhelo quién te inventa
desnudando la noche mientras la luna y el mar
con dulzura se encuentran y se enredan y se entregan….
Te busco en un ápice de aire, en una brizna de hierba, en una nube redonda que llora lágrimas de seda.
En la esquina del cielo, donde los grises empiezan. En la ternura de un beso, en el deseo que tiembla.
Te busco para amarte en la calma, en la tormenta,
te busco, vida mía, para ser entraña y tierra.
Tal vez no pueda hallarte, tal vez nunca te vea….
pero aún así te busco, te siento, te sueño
cuando mi alma abre sus alas y más allá de mi… ¡vuela!



