Vomitar alegremente la tristeza.
Llorar en carne viva, con sangre entre los dientes
y escupir de vez en cuando
en las estacas de madera.
No es de buena educación hablar en alto,
gemir en alto,
follar en alto,
manchar de semen el carmín de las estrellas,
ir dejando en las baldosas los lunares
y abrir la carne
abrir la carne de arriba abajo
para que muerdas.
No es de buena educación,
ser “diferente”
amar los grises y la lluvia cuando llegan
y recitar “Vete a la mierda”
con mucha calma, amablemente,
y seguir buscando
esa saliva que no salva,
que no dice la verdad,
pero que nunca te miente.
No es de buena educación quererse a medias.
Ser inseguro.
Ser imperfecto,
Ser incoherente.
Buscarse y no encontrarse entre la gente,
en el espejo, en los zapatos y…
¡querer perderse!
No… no es de buena educación ser yo, a veces.


