A todos los que os asomáis a este rincón, gracias. A todos los que compartís un pedazo de tiempo vestido de letras, gracias.
A todos aquellos que aún creen firmemente que la palabra es un alimento para el alma ¡¡gracias!!

"Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio"
Federico García Lorca
"Lo admirable es que el hombre siga luchando y creando belleza en medio de un mundo bárbaro y hostil."
Ernesto Sábato
"La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes."
John Lennon
"Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras. Cuida tus palabras porque se transformarán en actos. Cuida tus actos porque se harán costumbre. Cuida tus costumbres porque forjarán tu carácter. Cuida tu carácter porque formará tu destino y tu destino será tu vida..."
Gandhi.

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Caminan conmigo

domingo, 30 de diciembre de 2012

No me salves


“No te salves”. Mario Benedetti.



No te salves.

No me salves.

No sostengas lo insostenible.

No sumes vacíos.

No desandes en las cárceles del tiempo.

No tengas miedo, pero si lo tienes…

no te detengas.

No detengas lo imparable.

No te borres.

No me borres.

No te desangres.

No dejes de mirarte.

No dejes de mirarme.

No te dejes para luego.

No desdibujes tu alma.

No desaparezcas tras la niebla.

No sueltes el extremo de la cuerda.

No cierres los ojos sin haber visto el mar embravecido que habita en mis pupilas.

No apagues tu voz.

No apagues mi voz sin haber escuchado el susurro que te nombra.

No dejes que esa lágrima se acomode en los colchones de tus días.

¡¡No te salves!! ¡¡No me salves!!

¡Dejemos que nos derrote esta ternura que se nos ha clavado en medio de la vida!

viernes, 28 de diciembre de 2012

Apenas se despereza el cielo en el horizonte de mis párpados y ya siento el calor de este invierno nuevo atrapado entre tus ojos. Es hermoso despertar en ti. Rozar la ternura con la yema de mis dedos. Recibir el puzle de tu boca y reconstruirlo, pedazo a pedazo, con cada beso. Es hermoso vestirte con mis sueños. Doblar la esquina del reloj y encontrar un pequeño rincón para ser dueños del tiempo. Enhebrar una caricia en cada trazo de aliento y sostener la certeza de ser nuestros.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Te siento conmigo



Hoy que tus ojos contemplan
en mis ojos los latidos.
Hoy que tu voz se recuesta
sobre la piel de mi ombligo.
Hoy que renace la tierra
sobre los pasos heridos.
Hoy que tu boca me besa
como la flor al rocío.
¡Hoy!
Hoy que tu mano y mi mano
sujetan el mismo hilo
y van tejiendo de labios
las costuras de un gemido.
Hoy que estás en mi costado,
entre mis sueños dormidos,
en la luz de mi tejado,
en el aroma del lirio.
Hoy que la noche despierta
entre tus párpados vivos
para envolverme en belleza
y desnudar mi delirio.
¡Hoy!
Hoy que tu piel me besa
¡Hoy, te siento conmigo!

A.C.A.C

lunes, 17 de diciembre de 2012

Te quiero como te quiero



No voy a quererte menos,

aunque a plena luz del día,

una oscuridad sin freno

se cerniese en la cornisa.

Aunque gritasen los cielos,

los árboles y las brisas

y enterrasen con esmero

tus vocales, en una gruta escondida.



No voy a quererte menos

aunque se empeñen las flores

en tener pétalos negros,

en eclipsar sus colores,

en morirse cada enero,

con el frío de la noche

o en no recordar los besos

que guardé entre tus cajones.



No voy a quererte menos

aunque lloren los vagones

y no haya tren ni viajero

en los andenes marrones.

Aunque gimiesen silencios,

la esfera de los relojes

y detuviesen su tiempo

en medio de tus temores.



No voy a quererte menos,

aún en la enhiesta tormenta,

aún en la sombra del viento,

aún en la herida despierta.

¡Aún en el fondo de un trueno!

No.

No voy a quererte menos,

¡Aunque tú me lo pidieras!



Te quiero como te quiero,

como sangre entre mis venas.

Como la noche al lucero.

Como la playa a la arena.

Como la piel al deseo.

Como la lluvia a la tierra.

Como una mujer sin velos.

¡Como una mujer completa!



Así es cómo te quiero.

¡Así me late tu esencia!

Te quiero como te quiero

¡cuando se quiere de veras!

domingo, 16 de diciembre de 2012

Este cuerpo de ahora



Este cuerpo de ahora, con estas manos.

Con este corazón cansado de latirte.

Este cuerpo de ahora, que mira extraño.

Y ya no alcanza a sentir tu cuerpo triste.

Donde algún día hubo flor

hoy,

infértil párpado.

Donde ayer hubo sol

hoy,

gélido asfalto.

Donde estuvo el crisol

hoy,

desierto árido.

Donde estuvo tu voz

hoy,

silencios vagos.

Este cuerpo de ahora, con estas manos,

con tantos años heridos en el costado,

solo quiere romperse en tres mil pedazos

y comenzar a buscarse, paso por paso.

jueves, 13 de diciembre de 2012

La ternura




Me convoca la ternura de esta hora,

del renglón que escribe piel sobre mi piel,

que se yergue como el vuelo de una rosa

desclavándose del aire

que la sella a la pared.

Voy sumando la palabra que te nombra,

que conjuga con sus labios el papel,

que camina suavemente en tu garganta

y se asombra ¡aún se asombra!

cuando empieza a atardecer.

Me convoca la ternura de tu boca,

La raíz que siembra labios en mi sed.

La tormenta cuando trona,

la mirada cuando llora,

me convocas y soy luz hecha mujer.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Mi mar




Desciendo por los vórtices redondeados de tu ombligo, esa espiral concéntrica donde reposa el misterio del origen.

No hay salida. Tu piel es una cárcel abierta donde se condenan mis labios.

No hay salida. Entraste en mis ojos aquel Noviembre dulce que escribió tu nombre en mi carne, sin calendarios.

¿Acaso crees que el mar deja de ser mar porque las alas de una gaviota no vuelvan besarlo? Tú eres mi mar. Recuérdalo cuando sientas que en la noche sin estrellas, cubierta de niebla, de pronto, a lo lejos, parpadea la pequeña luz de un faro.

viernes, 7 de diciembre de 2012

No soy



No soy, cual rutilante y dulce estrella,

con hilos de colores en el pelo,

con faldas plateadas en las piernas

y un dulce aroma azul cercando el cielo.

No.

No soy, caudal ignoto de belleza,

con rojo purpurina en cada beso,

con formas infalibles y perfectas

lamiendo las medidas de mi cuerpo.

No…

No soy, ningún elenco de virtudes,

con múltiples salidas de emergencia,

ni tengo entre mis manos latitudes

que pinten de misterio las esencias.

No…

Soy solo una mujer tierna y pequeña,

que anuda una caricia entre sus dedos

y entibia, día a día, la tristeza,

que hizo de su rostro un mapa viejo.

Mi pelo se encanece entre certezas.

Sostengo cada duda junto al pecho,

donde albergo, sin medida, la belleza,

que aún me asombra y me conmueve piel adentro.

Soy solo un puzle extraño con mil piezas.

Un ser inacabado e incompleto,

que a veces tiene alas y se eleva

y otras veces se detiene en sus infiernos.

A veces soy cual luz en primavera,

rozando con mis labios los senderos

y otras veces soy tan solo la que espera

que esas sombras que me acechan no hagan ecos.

No quiero que detengas tu mirada,

pensando que en mi piel se enciende el cielo.

Soy solo una pequeña y dulce lágrima

que anhela ser latido entre tus dedos.

martes, 4 de diciembre de 2012

Vendrás





Tú vendrás, a caminar conmigo,

la estela nocturna de un abrazo.

Aquella que te eleve hasta el delirio

para que puedas después, mecerte en mi regazo.

¿Necesitas qué te diga lo que siento?

¿Necesitas que pronuncie en alta voz,

la belleza que se escribe en mis silencios

cuando llegas a mirarme y se expande el corazón?

No.

Hay sonidos que solo los oye el viento.

Palabras, que solo el mar sabe escuchar.

Hay miradas que se pintan en el cielo

como esas nubes que abrazan, cuando te sienten llorar.

Tú vendrás a caminar conmigo,

a libar la última flor sobre mi pelo.

A morder amaneceres sin destino

mientras llora en nuestras manos el deseo.

Llegarás con la mirada del Olimpo

y hablaremos el lenguaje de los cuerpos,

sin más verbo que tu piel sobre mi ombligo

ni más letra que tu vientre entre mis besos.

Tu vendrás y surcarás caminos

como el agua se abre paso en las veredas

y será tu desnudez y mi delirio,

un hermoso pincel, salpicando de vida la acuarela.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Soy




Soy

una gota de lluvia y de aliento

adherida a los pies de un cristal.

Soy la escarcha de luz amarilla,

caminando siempre al borde del umbral.

Un río acerado de asfaltos.

Una hoja de muerte otoñal.

Un orgasmo inconcluso de un verbo

en la boca de nadie,

mascando el adverbio

que está por llegar.

Una lágrima herida de tiempo,

una luna creciente, sin más.

Una noche atrapada en el viento,

sin faro en la niebla para encontrar el mar.

Soy un águila de ojos izquierdos.

Una tiza que quiere pintar.

Una lengua que besa sin beso,

que besa sin cuerpo y te quiere besar.

Soy un pie que camina en el barro.

Una mano descalza ante la soledad.

Una piel que se muere de fuego

y de fuego se enciende a cada paso que da.

Soy…

una suma incoherente de letras,

que a veces acierta y es capaz de volar.

jueves, 29 de noviembre de 2012

¡Qué sea!



¡Qué sea!

Si ha de ser, que sea

que sea tu boca en mi beso,

que sea tu labio en mi verbo,

que sea tu cuerpo en mi cuerpo.

¡Que sea!

Que sea tu voz mi destierro,

un campo de fuegos y minas,

batallas de cuerpos erguidos

lamiendo la noche en urgente desvelo.

Que sea tu ombligo mi puerto,

tu piel, ese mar que yo ansío.

Que sean tu sexo y mi sexo

volcanes de lava mordiendo el abismo.

¡Qué sea!

Que se estremezcan los mares,

¡las raíces de la tierra!

La muerte viva del aire

sobre el cáliz de tu esperma.

Que se crucifique el alba

entre el sabor de mis piernas

y tu hombría se resguarde

a la sombra de mis venas.

¡Que sea!

Que sea tu muerte en mi pecho

tan viva y tan extensa

que nos sorprenda mordiéndonos

en cada muerte pequeña.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

No me salves




Cabalgando en tu voz, a lomos de tu cuello,

desbocada de deseo, llega la tormenta.

La noche queda rota entre tus labios

y solo tu saliva recompone sus heridas.

Lo sabes.

Sabes que tu mirada

franquea el botón de mi camisa,

me descose la piel,

me atraviesa, me desbrida

y tu boca…

tu boca atrapa entre sus dientes,

el perfume rosado de mi pecho

y se recrea en su tibia desnudez.

Redondea mis rectas y mis curvas.

Fondeas entre mis piernas

con la furia de un mar embravecido

y me derrota.

Me derrotas…

Dulce derrota la de naufragar en tu ombligo.

No me salves de la tormenta.

No me salves.

Quiero naufragar contigo.

Te quedarás





Me quedaré a tu lado, aún cuando tú te marches, aún cuando el sol se duerma en un cielo eclipsado.

Aún cuando las baldosas que cubren la tarde, estén desgastadas de recordar tus pasos.

Te quedarás conmigo, aún cuando te hayas ido, aún cuando las luciérnagas extingan sus faros

Aún cuando la nostalgia se cubra de llanto y se beba la noche, embriagada, de olvido.

Me quedaré a tu lado, te quedarás conmigo, porque siempre fue bello soñarte en mi ombligo

saber de tus manos, tu boca de niño, tus ojos calmados besando los míos.

Has sido el agua fresca. De un pétalo el rocío. La voz que se silencia en busca del gemido.

Has sido ese Noviembre donde llueven los lirios al ritmo de tu boca y de este, mi delirio.

Me quedaré a tu lado. Te quedarás conmigo. Donde el costado guarda aquello que ha querido.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Dolor





Yo tengo un dolor único.

Mío, tuyo, suyo

Un dolor indescriptible,

irrepetible,

innombrable.

A veces raquítico.

Otras veces indomable, egocéntrico,

anárquico e insalvable.

Un dolor concéntrico

que se arraiga

en el epicentro del cuerpo.

Que se adentra,

y rasga y rompe y mata

todo lo que encuentra.

Es un chupóptero encabritado

y descerebrado.

Una sanguijuela, parasitaría

con efectos secundarios.

Tengo un dolor blanco

un dolor negro

un dolor de niña,

de hermana,

de mujer

de madre,

abeja reina que vive y mata

que mata y muere

protegiendo su sangre.

Tengo el dolor de las mujeres que lloran,

de las que silencian heridas a golpe de maquillaje.

De las que llevan fracturas en medio de la vida

porque algún malnacido se cruzó en su viaje.

Tengo un dolor único

en una única herida…

por cada mujer que se ha ido,

por cada pierna partida,

por cada gota de sangre

que se ha quedado escondida.

Es un dolor mío, tuyo, suyo

que está pidiendo ¡justicia!

jueves, 22 de noviembre de 2012

Te encuentro





Te encuentro caminando,

en la palabra no dicha,

en esa estación nocturna

con sus idas y venidas.

En las esferas del tiempo

donde ayer te detenías

a dibujar con tus labios

mis arterias dormidas.

Te encuentro en esa distancia

de las horas, de los días,

en esa intensa mirada

que eyacula una sonrisa.

Te encuentro en mi piel rasgada,

llena de arrugas sin prisas,

de horizontes en la espalda

con las alas descosidas.

Te encuentro mordiendo mi carne

con dientes de luna y lascivia,

terciopelo blanco y sangre,

en mi vientre ¡a la deriva!

Te encuentro, siempre te encuentro,

donde me late la vida,

donde me nace lo bello,

donde te vuelves caricia.

martes, 20 de noviembre de 2012

Cansada



Hoy una espesa niebla

me ha besado en la boca al despertar.

Yo me he quedado callada

con un silencio colgado en mitad del silencio

en mitad de la nada.

Ha vuelto a hacerlo.

Ha vuelto a vaciarme la despensa del alma.

Y yo me he quedado así…

en la estrecha quietud del filo de su navaja.

Sin saberlo, otra vez estaba muerta

Sin saberlo, ya no podía volver respirar

y la niebla

la niebla me ha mirado a los ojos, triunfante,

mientras se alejaba.

Ahora tendré que volver a hacerme el boca a boca,

a golpearme con fuerza el pecho

hasta que un latido escupa de nuevo

un atisbo de aliento.

Amanece de nuevo. De nuevo.

De nuevo los vacíos están llenos de vacíos.

De nuevo la memoria se ha vestido de negro

para que no salga el sol cerca de los lirios.

Mis piernas están cansadas de las piedras.

Cansadas del camino.

Cansadas.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Pétalos de luna




No es por buscarte que encuentro,

los pétalos de la luna,

meciéndose en tus cabellos

como algodones de azúcar.

Encuentro tus ojos bellos,

con esa mirada rotunda,

que hace temblar los cimientos

de mis noches más oscuras.

Amarras junto a tu pecho,

esa brizna de locura

que se alimenta de sueños

y entre sueños se acurruca.

No es por buscarte que encuentro

bajo tu piel la hendidura,

la boca sedienta, el beso,

con esa dulce hermosura.

No es por buscarte que encuentro

entre tus labios bravura,

tus ojos de vivos fuegos

y en tu caricia… una infinita ternura.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Es hoy.





Tal vez mañana muera

mi voz junto a las albas

y al despertar encuentres

un pétalo vacío

al final de mi garganta.



Pero es hoy cuando te hablo.

Es hoy cuando te miro.

Es ahora cuando siento

el murmurar del río.

La lluvia blanquecina

apostada entre los lirios.

Tus ojos que se cierran

sobre los ojos míos.

Es hoy cuando en las noches

se mecen los alisios.

Es hoy cuando los árboles

se visten de rocío.

Es ahora cuando siento

el tronar de tus latidos,

lloviendo entre mis ganas

los aromas del estío.

Es hoy cuando tus manos

sostienen mi delirio

Hoy cuando descubro

tu paso en mi camino.

Es ahora que te siento

¡y quiero sentirte conmigo!



Tal vez mañana muera

en un pétalo vacío

pero hoy, la vida es nuestra

y nuestro es el camino.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Después





Aún sangraba enero sus últimos hielos,

como un tétrico anuncio del acto final.

Después de mil ausencias, de mentiras y velos,

aquella noche negra, llegaste sin llegar.



Los pétalos marchitos de tu mirada extinta,

extraviada y rota, sin alas al volar,

rompieron en un grito, un maldito alarido,

que desgarró de un tajo el cordón umbilical.



El después silencioso de un estómago negro,

no evacuó la tristeza que quedaba detrás.

No borró la pobreza, ni el estigma del pecho

cuando una alma se quiebra en esa soledad.



Me sentí tan pequeña ante el dolor grotesco

de buscarte en la muerte sin poderte encontrar,

aquella noche de enero, cuando el frío aún sangraba

en la hiel de mis ojos… lágrimas de metal.



Y aún me llora la vida cuando me encuentra a solas,

recordando a esa niña que solía jugar.

Aún me llora la herida cuando se callan las horas

y los silencios me gritan, queriéndome atrapar.

martes, 13 de noviembre de 2012

Soneto IV





Hubo flores azules sobre el río.

Nenúfares de seda saltarina,

pinceles de color aguamarina

recogiendo en mis ojos el estío.



Mirarte fue sentir el desvarío

tatuando luz en mi alma coralina.

Los trazos de tu boca alejandrina

besándome cual gota de rocío.



No hay lluvia más hermosa que tu risa,

no hay pétalo más fértil, lo confieso.

No hay tierra, mar, muralla, viento o brisa



que no cruzara yo con embeleso

por ser piel, en la piel de tu camisa.

Por ser boca, en la boca de tu beso.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Importas




Es importante que entiendas,

que importas. Tú importas.

Importan tus palabras y tus pausas.

Tus silencios derramándose en la almohada

o esa lágrima callada que se rompe

en línea más sutil de tus pestañas.

Importas.

Importan tu tristeza y tu nostalgia.

Los caminos que caminas y también

los que no andas.

Importan de tus manos las caricias,

la luz suave que te alcanza,

la voz que escribe en la brisa

y camina entre mis horas y se acampa en mi garganta.

Importa lo pequeño de un instante,

la esencia de dos verbos que se abrazan,

la suma de miradas que se esparce

sobre la noche serena, sobre la luna descalza.

Importas ¡Tú me importas piel adentro!

y me importa esa mirada que no cesa

¡preñada de mañanas y de verbos!

¡pariendo sentimientos que me besan!

sábado, 10 de noviembre de 2012

Llegas



Abro paréntesis (tú y yo ) cierro paréntesis... el resto del mundo.



Llegas como el mar.

Ávido, profundo, generoso

¡íntegramente hermoso! Llegas

con la mirada abierta en una noche de tormenta,

con la barbilla erguida

a pesar de tu tristeza. Llegas

y retumba la vida en el devenir de tus huellas.



Tu mirada es un faro entre la angosta niebla.

Tienes luz,

diáfana, clara, bella… Allí,

donde la luz importa, donde la luz se queda,

Llegas

alojado en un murmullo de ternura

construyendo entre tus dedos primaveras.



Llegas porque a pesar de las sombras

y aunque la noche sea cierta

no hay sombra tan profunda, tan espesa,

ni hay noche, que aún siendo noche

sea eterna.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Casi cierto




Era casi cierto que existías,

dormido en el regazo de una lágrima,

rozando con tus labios las orquídeas,

mil pétalos en flor,

estallando en los rincones de mi espalda.

Tu voz

era murmullo entre mis sílabas.

Tu boca

sangre viva entre mis sábanas.

Tu piel

era el recodo de mis días

el reposo sublimado

de mi carne atormentada.



Era casi cierto que existías…

jueves, 8 de noviembre de 2012

Propósitos (I)



Propósitos I

  • No me dejaré matar por la vida, más de lo estrictamente necesario. 

  • Caminaré con los ojos abiertos para no pisar a las hormigas. 

  • Dormiré con los ojos cerrados y el alma abierta. Antes de entrar, desnúdense. 

  • No lloraré. Pero si alguna lágrima acude al encuentro de mi garganta, después de haber trazado la senda de mi pecho y halla la escalera hacia el ventanal abierto de mis ojos…la empujaré para que nazca en libertad. 

  • Buscaré la luz en toda niebla, a pesar de mi ceguera humanamente hereditaria. 

  • No usaré gafas de sol. Que me deslumbre la ternura. 

  • Verbo “Amar” (infinito infinitivo). Hallaré el significado de cada una de sus sílabas, sus pausas, sus conjugaciones, sus tiempos…pretéritos, presentes y futuros. 

  • Encontraré el sabor de tu sonrisa.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Volverte a mirar




Tenían tus ojos un color dorado

de corteza amable bañada de sol

Me miraste un día, un tanto despistado,

vistiendo mi rostro de un dulce rubor.



A veces las horas, tienen estas cosas,

que nunca te esperas, que no ves llegar.

Los relojes paran de pronto su esfera

y ya todo es distinto, aunque siga igual.



Mis pies son de plomo, pisan en la tierra,

conocen el lodo en su caminar.

Pero al cerrar los ojos, no hay nadie que pueda

quitarme las ganas de verte de nuevo ¡volverte a mirar!



Mirar tu ternura recitando verbos,

meciendo a la luna en su despertar.

Mirar tu sonrisa, el otoño en tu pelo

y sentir como el aire me quiere abrazar.



Mirarte a los ojos, esos ojos bellos

que escriben poemas al parpadear.

Mirar como lloran las nubes del cielo

por tenerte cerca y poderte besar.



Tenían tus manos aromas de versos,

de lenguajes vivos en su caminar.

Quiero contemplarte en mitad del silencio

y en tu voz profunda, volver a soñar.

martes, 6 de noviembre de 2012

Llovía




Llovía,

llovía ternura y la tarde en tu pelo

y tus ojos llovían…

tus ojos llovían ternura en mi cuello.

El tejado abierto mirando la vida

y te vi, yo te vi susurrándole al cielo

y tu boca quedó, atrapada en la mía

y sentí que era mío, tu labio en mi beso.

Llovieron caricias y tu cuerpo en mi cuerpo

y el delirio mordía de carne el deseo

y la noche, salvaje, cabalgó sobre el viento

y en tus manos hambrientas

llovieron mis labios en hermoso silencio.

Llovía…

No entiendo




No entiendo,

este desvencijado pensamiento

que se me enreda entre los labios

como una hiedra de invierno

y sin embargo

me va atrapando en su fuego,

por dentro,

me va incendiando el deseo,

por dentro,

y por debajo de la piel,

se queda ardiendo.

No entiendo

por qué me desintegro y me recreo

en las orillas calmadas de tu cuerpo

y camino,

camino el horizonte de tu pelo,

tus ojos oscuros, tus pestañas al viento,

la dulce curva que adivino en tu cuello

camino,

te camino íntegro, con el roce de mis dedos.

Y no entiendo

por qué me saben a vida tus labios sin beso,

por qué me sabe a caricia la voz de tu verbo,

por qué secuestras mis días y te haces dueño del tiempo.

No entiendo…y entender, no quiero.

Solo quiero cerrar los ojos

y seguir sintiendo.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Sin tiempo






Con el paso de los años, del tiempo,

me fui quedando sin tiempo,

sin lunas junto al espejo,

sin ganas,

sin sol, sin cielos

donde buscar la caricia

que ayer mecía mi pelo,

contemplando atardeceres

sobre la boca del viento.



Con el paso de los años, del tiempo,

de la vida y del espanto,

me fui quedando sin besos,

me fui quedando sin labios,

sin lágrimas en el pecho

y el pecho agujereado,

de tanto caer al suelo,

sobre el desgastado asfalto

y volver

siempre volver de nuevo,

a buscar un nuevo paso.



Con el paso de los años, del tiempo,

me fui quedando sin tiempo, sin ganas,

para jugar a las hadas,

para jugar a los sueños,

para soñar que volaba

sobre los azules cielos

y que la nubes preñadas

me sonreían sin miedo.



Me fui quedando sin horas

para buscar en el viento,

el aroma de la rosas,

la caricia de un te quiero,

los sabores de tu boca,

la tibia humedad de un beso

me fui…

¡me fui quedando tan sola!

me fui quedando sin tiempo.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Soneto I



Llegará hasta mi voz, tu boca clara.

Boca blanca de pétalos hirientes,

madurando en mi labios, ya silentes,

aquél beso que antaño, yo soñara.



Llegarás como el sol ante la jara,

florecido en estíos relucientes.

Despoblando de brumas incipientes,

la húmeda tierra en que tu pie pisara.



Saciaré toda sed con tu presencia,

la nostalgia será eco encarcelado.

Será olvido el ayer pleno de ausencia,



lágrima que mi piel ha derramado.

Llegará hasta mi voz toda tu esencia

y tú serás por fin mi “bienamado”

sábado, 3 de noviembre de 2012

No te equivoques


Cuídate de mí.

De mi ignota ternura.

De mis lágrimas redondas,

sin fisuras absurdas.



Cuídate de mí.

De mi indomable dulzura,

que decora de labios la boca

y moldea de luz cada bruma.



No es débil mi boca si te nombra

con arrebatada voz y sin cordura.

No es frágil mi boca si te adula,

no, amor… amor, no te confundas.



No es débil mi alma si te llora,

con inusitada suavidad en su armadura.

No es frágil mi carne, si te busca,

para fundirse con tu carne en toda hora.



No te equivoques, amor. No.

No te confundas.

No pienses que mi cuerpo es una duna

disgregándose en tus manos, ataviadas de lujuria.



No te equivoques, amor. No.

¡No te confundas!

No creas ni un instante que soy tuya

porque has visto entre mis labios una chispa de locura.



Soy así cuando amo.

Una loca íntegra y extensa

con el alma abierta en el costado.

Soy así cuando amo

Una loca ávida y profunda,

con el mar desnudo entre sus labios.



Llevo la pasión clavada entre mis brazos

con mareas azules recorriéndome las venas

Llevo, todo aquello que fue dado,

entre pasos solitarios enraizados en la tierra.



No te equivoques, amor. No.

No te confundas.

Soy así, amor, cuando te amo,

No te equivoques, amor.

No te confundas.

No quieras ver mi amor encarcelado.



O ese caudal de vida y de ternura

quedará marchito entre mis labios

y mi voz se tornará ronca y oscura

y buscará la libertad que ya una vez

fue tatuada con sangre entre sus manos.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Solo eso




Déjame mirarte.

Quiero contemplarte.

Quiero ver tus ojos

cuando empiece a desnudarte.



Quiero escribir versos

en tu pelo de azabache.

Trazar tu piel con mis dedos.

Con mi lengua, dibujarte.



Medirte la boca a besos.

Lentamente deshojarte.

Explorar cada sendero.

Recorrerte, devorarte.



Quiero saciar tu hambre.

Ser el labio y ser el beso.

Quiero, quiero, quiero

¡Yo solo quiero encontrarte!

Piel adentro ¡piel adentro!



Yo no entiendo de amores, ni de amantes eternos,

solo sé que las flores están llenas de pétalos,

que en las noches se encienden los hermosos luceros

y que eres tú ese hombre que despierta mi verbo.

Yo no sé de promesas, de promesas no entiendo.

Solo sé de la lluvia que ha empapado el sendero,

de las nubes preñadas de ternura en el cielo

y que eres tú la palabra que yo nombro en el viento.

Yo no sé…

yo no sé apenas nada, solo sé que te siento,

que me naces al alba, en cada pensamiento

y que mi piel te reclama…solo eso ¡solo eso!

miércoles, 31 de octubre de 2012

¿Por qué me gritas?



¿Por qué aún me gritas así?

¿Por qué me gritas?

¿por qué me gritas, Amor,

y me asesinas?



Si ya te dije

que olvidé cada verdad,

olvidé cada dolor,

cada mentira.



Te olvidó mi soledad,

este vacío, esta oquedad.

Se olvidó mi corazón

de que existías.



Ya no te quiero conjugar,

ya no te quiero más nombrar.

Y ya no quiero encarcelarme

a tus heridas.



Fuiste un todo y ya no más,

que se quebró como el cristal

y se clavó como una daga

en mis costillas.

.

Yo ya no quiero más llorar,

no quiero ser la tempestad

ni ser en ti,

aquella hembra desmedida.



Ya no te quiero respirar,

entre tus labios naufragar

para sentir

cómo me ahogo cada día.



Date la vuelta y márchate.

Ahora en silencio aléjate.

¿Es que no ves

que el frío cubre mis pupilas?



Ya no me quieras retener.

Ya no me grites, márchate.

Ya no ensordezcas

los rincones de mi vida.



Nunca me viste, ya lo sé

y yo lentamente, me borré,

ahora tan solo

quiero verme cada día.



Quiero esta leve ingravidez,

esta ternura que aparté

y que ahora abraza

suavemente mis heridas.



Quiero estar loca para ser,

la que me habita y no volver

a ser aquella…

¡que en silencio se moría!

lunes, 29 de octubre de 2012

Te fuiste una tarde



Te fuiste una tarde manchada de llanto,

con los ojos huecos y el alma en los pies.

Te fuiste en silencio cual reloj callado

que paró su tiempo y dejó de ser.



Apagaste el cielo de mis ojos claros,

lloré en tus azufres por última vez.

Tu voz inclemente, sobre el frío páramo,

se alejó despacio para no volver.



Inquisidor de sueños, ombligo de Cristo,

¡roedor de almas! ¡cruz sobre la piel!

me quisiste esclava sobre tus latidos,

¡clavaste tu lanza y yo morí de sed!



Lamí los desiertos de tus pies descalzos,

fui nido y almohada al anochecer,

cosí lunas rotas dentro de mis manos

por ver en tus ojos la vida crecer.



Perdida en mis horas pasaron los años,

abismos vacíos de ciegos por qués…

Me enredé en la sombra de un único paso

y se quedó mi huella borrada y sin piel.



Cansada de heridas me amputé los brazos,

calciné la carne, donde te guardé.

Doblé la osamenta cerca del costado

para no sentirte latiendo otra vez.



Te fuiste una tarde, manchada de llanto

con los ojos huecos y el alma en los pies

y aunque regresaste con miel en las manos,

mis huesos cansados ya no saben querer.

domingo, 28 de octubre de 2012

No...





Ya no te nombran mis labios.

Ya no te busca mi voz.

Ya no te escriben mis manos

caricias calladas junto al corazón.



Ya no tiemblan los cristales de la estancia,

ni se encienden las mañanas con rubor.

No amanecen mariposas en el alba

atrapando con sus alas algún rayito de sol.



Se oxidaron las caricias en mis dedos,

lentamente se oxidó mi corazón

y en mi boca, anidó, gris, el invierno,

como un ave desgastada bajo su caparazón.



Se olvidó la primavera de mi pecho,

se olvidó el mar azul de su color,

y la lluvia, se olvidó de alzar el vuelo,

de ser beso en cada beso, de ser pétalo en la flor.



Ya no te nombran mis labios, ya no

Ya no te nombra mi voz.

y la ternura se quebró en mis manos,

junto a aquella lágrima que dejó tu adiós.

sábado, 27 de octubre de 2012

Nos aferramos




Nos aferramos a la vida.

A esas horas tan llenas

de tiempo sin tiempo,

a esas horas vacías.

Nos aferramos,

al deshielo del verbo

en la piel descosida,

a la noche sin sueños,

sobre almohadas teñidas.

Al latido desecho

sobre bocas dormidas

A los ojos sin dueño,

con sus pestañas heridas.

Nos aferramos al aire

que no siempre respira,

que no alcanza a ser aire

en el devenir de los días.

A la soga que acecha

en la sombra escondida,

para estrangular la vela

que aún queda encendida.

Nos aferramos al viento

que llora en los sauces,

anclado al recuerdo

de ayeres que giran.

Nos aferramos al tiempo,

vacío de tiempo,

vacío de vida,

relojes de arena

que avanzan sin rumbo

y sin rumbo…caminan.

Nos aferramos al silencio,

a seguir respirando,

en medio de los huecos,

en medio de los huesos.

Nos aferramos…

viernes, 26 de octubre de 2012

Tercamente




Tercamente,

son tus ojos los que ahondan

en los íntimos rincones

que aún perduran en mi piel.

Tercamente,

por debajo de mis sombras,

vas incendiando de soles

las cenizas del ayer.



Empapelas,

mis paredes con tus labios.

Haces lunas con tu boca

y me vistes de cristal

y te quedas,

enredado en mis tejados

empapando de ternura,

las miradas aún por dar.



Tercamente,

son tus manos mi naufragio

y es tu piel, como la espuma

que se erige sobre el mar

y es tu cuerpo,

ese paso descarnado

que se pierde tras la bruma

¡y que yo anhelo caminar!



Tercamente

te me enredas piel adentro

y se derrama mi deseo

sobre tu vientre de sal.

Me estremeces

y me robas el aliento,

eres la boca y el beso,

eres tú y… ¡quiero más!

miércoles, 24 de octubre de 2012

Cómo olvidar





Cómo olvidar

el sonido de tu voz sobre mi espalda

o la ácida luz del invierno

dibujando un corazón en la ventana.

Cómo olvidar el deshielo,

la ternura recosida entre las sábanas

o ese beso que tus labios escribieron,

mientras yo mordía de tu boca las palabras.

Cómo olvidar el lenguaje de tu cuerpo,

la delicia de tu ombligo en mis mañanas,

el rocío de tu piel, tu aroma fresco,

amaneciendo junto al hilo de la almohada.

Como olvidar de ti, tus ojos bellos,

de otoños recubiertos de hojarasca,

de lunas adueñándose del cielo

dibujándome ternura en la mirada.

Cómo olvidar el eco de tus dedos,

el sabor de tu sonrisa junto al alba,

o ese intenso olor, a café y a deseo,

arañándonos la piel de madrugada.

¿Cómo se olvida la vida?

¿cómo se olvida?

cuando aún me rugen tus latidos en el pecho

¿Cómo se olvida la herida?

¿cómo se olvida?

si tú aún me naces, como el alma, piel adentro.

Hermoso...





lunes, 22 de octubre de 2012

Si te mira...




La noche es traviesa si te mira,

si recuerda tu voz sobre mi cuello

y ese leve susurro que encandila

los pasos desnudos del sendero.

El cielo redime tus pupilas

y surca de azules parpadeos

la luz, que poderosa se avecina,

cuando nace la mañana sobre el viento.

Hay nombres escritos en la brisa,

hay nubes que conjugan nuestro verbo,

hay bocas que despiertan siendo risa

porque saben, sin saber, que han sido sueño.

Las horas del reloj no tienen prisa,

detienen sus latidos bajo el techo

con ese tierno aroma de los días

que visten de caricias cada beso.

La noche se hace vida si te mira

y enciende mariposas piel adentro.

No importa, ya no importa, ya no hay prisa.

Ya sé que tú has llegado hasta mi pecho.

domingo, 21 de octubre de 2012

A solas




A solas

Yo quiero quedarme a solas

conmigo en ti… Sí. Contigo.

A solas con esa boca

donde fluye mi delirio.

Quiero derrotar tus horas

siendo piel sobre tu ombligo.

Despojarte de esa ropa,

cruzar la frontera del limbo.

Extender mis alas rotas

y sobrevolar tus lirios.

A solas, desnuda y ronca,

sobre tu cuerpo encendido.

Sí.

Yo quiero quedarme a solas,

ser en ti nocturno río,

ser el musgo, ser la sombra

y que tu piel sea el camino.

Ser luciérnaga o farola,

cuenco de luz en tu nido.

Quiero quedarme en tu boca

con el tiempo detenido.

A solas quiero quedarme

con tu voz en un suspiro.

A solas quiero quedarme,

con mi ternura y contigo.

Es breve




Porque la noche es breve

y el cielo es escaso

y la luz no alcanza a rozar tu pelo…

Porque la piel reclama

y te reclama el labio

y te nombra mi boca en cada beso lento…

Porque no estás y quiero,

porque no estoy y vuelvo,

porque el reloj no importa cuando nos mira el verbo.

Porque la vida tiembla cuando te siento dentro

porque la vida es vida ¡cuando te estoy sintiendo!

viernes, 19 de octubre de 2012

De esa soledad...

                                              Imagen de Harding Meyer



Transito por un tiempo ya sin tiempo,

inmersa en un tropel de soledades.

De esas soledades ya sin dueño

que destiñen de gris, el rubor de la sangre.



De esa soledad que en la mirada

quiere hallar la puerta del destierro,

pues camina y se siente encadenada

al imposible olvido de ayeres en el pecho.



De esa soledad que hay en las ramas

gimiendo vagamente sobre el viento,

que atraviesan la nuez y la garganta

y te desgarran con sus lágrimas de hielo.



De esa soledad que rompe el alma

astillando los latidos junto al pecho,

como herida de la carne desclavada,

que aprendió a gritar en los ecos del silencio.



Camino por un tiempo ya sin tiempo,

inmersa en un tropel de soledades

De esas soledades ya sin dueño

que no cesan… ¡aún no cesan de nombrarte!

jueves, 18 de octubre de 2012

Hoy llueve...





Llueve

y el silencio decora de vacíos

los árboles del parque.

Un mimo sostiene en el aire

sus dedos callados

y en sus mejillas, una lágrima indeleble,

decora la tarde junto al lago.

He perdido la brújula de tus labios,

he perdido,

he perdido la luz de nuestro faro

y en mitad de la tormenta de la vida

he perdido,

he perdido el corazón,

aquel,

que amaneció entre nuestras manos.

Llueve

y las viejas heridas se empapan de nostalgia

mientras desandan lentamente

los pasillos de mi memoria cansada.

Recuerdo que una vez,

el amor dijo mi nombre

y tenía tu voz

y tenía tus ojos de otoños claros.

Recuerdo que una vez te amé

y dije tu nombre

y en mitad de la niebla

nos crecieron bocas como soles

que aprendieron a ser beso mas allá de los labios.

Hoy llueve

y el silencio decora de vacíos

los árboles del parque…

miércoles, 17 de octubre de 2012

Pesa




Todo lo que no encuentro,

pesa en el aire,

tu piel, tus ojos, tu pelo,

esa boca de nadie.

Esas manos sin dedos,

sin estandartes,

un pedacito de cielo

donde empaparme.

Pesan los días dormidos,

la muerte errante.

Las lágrimas llenas de niños

durmiendo en el parque.

Pesan los cuerpos vacíos

mordiendo las calles.

Pesa el desahucio del alma,

al caer la tarde.

Pesa la vida sin vida

y respirar sin aire.

Pesa…

pesa la voz oprimida

tras la barbarie.

Pesa el silencio escondido

y ese miedo insaciable.

Pesan los años heridos

con la niebla en el camino

y un desgarrado latido

llorando sobre la carne.

martes, 16 de octubre de 2012

Todo tú



Todo era distinto,

en tu carne rota,

en tus ojos vivos,

en tu piel sin horas.

Eras como el río

de corrientes hondas,

de parajes nítidos,

de nítidas sombras.

Todo tú y mío.

Todo tú en mi boca.

Todo tú el delirio,

que mi cuerpo arroja.

Eras mar bravío

bebiendo mis olas.

Asombro y destino

de todas mis horas.

Todo tú, latido,

en mis venas roncas,

en mi vientre herido

en mis manos sordas.

Todo tú y mío.

¡Desnudez hermosa!

Todo tú ¡delirio!

¡fuego, luz, antorcha!

lunes, 15 de octubre de 2012

No me basta



No me basta tu boca

para ser palabra.

Ni tus manos redondas

en un batir de alas.

Ni tus párpados rotos,

llorando miradas.



No me bastan tus labios

cerca de mi espalda.

Ni me bastan las horas

que han sido robadas.

Los verbos sin verbo.

La voz sin palabras.



Tu silencio eterno,

tu eterna distancia.

Tu cáliz reseco,

tu saliva cálida.

Tus cristales rotos

en mitad del alma.



No me basta saberte

dentro de una lágrima

o con la aurora abierta

en la piel de mi falda.



No me basta el aliento

de tu boca amarga,

ni el café sediento

que nos respiraba.



No me basta tenerte

cerca de la almohada

sobre las paredes

que abrigan mi alma.



No me basta, no me basta ¡No me basta!

miércoles, 10 de octubre de 2012

Abismo




A veces la vida se mueve en sentido contrario a las agujas del reloj y desandamos a tientas, sobre las heridas del pasado, como si quisiéramos rebuscar entre los escombros el origen del dolor. 



No importa lo que hagamos, no importa. No importa cuántas veces volvamos. No podemos modificar ni un ápice de aquellos paisajes que se hicieron añicos. No podemos. Y aunque a veces sintamos que nos ahoga la misma oscura y densa niebla, no es cierto. No es aquella. Es otra. Y nosotros tampoco somos los mismos. 



Tú aún me buscas en las raíces de la tierra. Aún quieres extraer de mí la entraña ensangrentada de umbilicales telas. ¿Aún no sabes que he muerto de piel para dentro? ¿Aún no sabes que una vez, morí? 



Si quieres buscarme. Si quieres hallarme, mírame. Mírame ahora. He sumado costras y mis ojos de mar parecen una sombra grisácea y abstracta con algún destello de locura. Ya no soy aquella que una vez necesité ser, aunque ni siquiera entonces tú me vieras. 



Tú nunca me viste. Te bastaba con saberme cerca. Como una corteza de un árbol perene. Perpetua. Sosteniendo tus idas y venidas. Tus iras contenidas. Tus juicios morales de miradas estrechas y ambiguas. Tal vez por eso no fuiste capaz de verme mientras agonizaba en medio de la nada. 



Si quieres hallarme. Si quieres buscarme. Mírame. Mírame ahora. Verás las cicatrices que te nombran. Verás la niebla que ha cubierto mis días y mis horas. Verás que a pesar de estar perdida aún me levanto y camino con las piernas rotas, con la vida rota, con el alma rota ¡camino! 



Si quieres mirarme, si quieres hallarme, ven a caminar conmigo, pero deja ya de juzgarme. Deja ya de culparme. Deja ya de querer encontrar en mí, lo que perdí, lo que perdiste, lo que perdimos en aquel abismo.

martes, 9 de octubre de 2012

¿Amor?




Tengo un problema.

Yo antes era capaz,

de escribirle al amor.

Le escribía al amor de cualquier manera.

Al amor propio, al amor filial,

al amor amante de quimeras y rameras

al amor de pecho, destetado con la sal

al amor entrante que se cuela entre la medias

al amor de instantes o al que viste eternidad.

Era capaz de conjugar pluscuamperfectos

del verbo amar sin pestañeos.



A veces incluso,

M asturbaba la frase en

O rgásmicas palabras

R ompiendo los esquemas



R ugiendo con el alba

O ráculos de esperma,

T emblando entre las sábanas

O scuras de la tierra.





Amor, amor, amor…

Hice templos de ternura bajo el sol,

hice labios por nombrarte

en los pétalos dorados de una flor.

Amor, amor, amor…

Pero tengo un problema…

tal vez sea que ha enfermado el corazón

o que ya no caben dentro, por debajo de mi pecho

ni una más de sus mentiras, de sus letras malheridas

y ya no puedo y ya no quiero y ya no siento,

no recuerdo

como escribirle al amor.

lunes, 8 de octubre de 2012

Me perdería...




Me perdería entre tus labios…

me perdería,

en el otoño oscuro de tus ojos pardos,

me perdería,

en el vigor de tu cuerpo,

en la desnudez de tus manos,

en la senda de tu cuello,

en tu vientre desbocado,

en la sombra de tu pecho,

detrás de ese botón cerrado,

que me mira y me provoca

¡que me mira descarado!

Me perdería en ti…

¡me perdería!

en la impronta de tu cuerpo

siendo piel en mi costado,

en las grietas del deseo

trepanando entre mis labios.

Me perdería en tu sed,

en la niebla de tus pasos,

en la curva de tus pies,

entre tus muslos callados.

¡Me perdería en tu piel!

¡me perdería sin dudarlo!

Me perdería para ser,

para saberte, para encontrarte ¡para no volver!

Dejar atrás este invierno largo

y ver de nuevo amanecer.

sábado, 6 de octubre de 2012

Qué importa...




Qué importa si la luna no era llena,

si mis manos y tu piel, no se encontraron.

Si bebieron de otra bocas, nuestras penas

y las flores de la noche, marchitaron.



Qué importa si tus ojos fueron hiedra,

enredándose en la carne de otros labios

o si fueron mis caricias primavera

en el cuerpo de otro cuerpo enamorado.



Lo cierto es que nos vimos piel adentro,

con las tripas de la vida en el regazo.

Nos miramos con los ojos de los ciegos

y un latido se hizo nuestro en el costado.



Y fuimos luz bajo la sombra de un helecho

y fuimos piel sobre el papel de un calendario

y fuimos dos con el delirio sobre el pecho

cabalgando a cielo abierto en los rincones del ocaso.



Qué importa que el amor no tenga nombre,

si ya tu voz se ha conjugado entre mis labios

y no hay vocal que te contenga y te aprisione

y no hay barrotes que detengan nuestros lazos.

viernes, 5 de octubre de 2012

Pesa...




Ya no tengo tus ojos cosidos

al borde de mis lágrimas.

Ya no.

Ya no tiemblan los nidos del alba,

cerca de mi cama.

Ya no hay labios ciñendo el ombligo

cada madrugada

y las manos, llenas de vacíos,

ya no esperan nada.

Es octubre y aún llueve tristeza

en la piel de mis sábanas.

Es octubre y aunque no te has ido,

pesa la distancia.

jueves, 4 de octubre de 2012

Quédate





No es inalcanzable aún,

el tacto herido de tus dedos,

que tantas veces sombrearon de azul

los contornos de mi cuello.

Aún hay tiempo

Aún no he saciado mi boca

del terciopelo blanco de tu sexo.

Aún hay tiempo.

Aún no he contado las horas

que sumó tu cuerpo enredándose en mi cuerpo.

Tú trajiste el deshielo de las sombras

y una flor se abrió en mitad del invierno.

Quédate. Quédate ahora…

quédate ahora que aún hay tiempo

y conclúyeme

dibuja con tu esperma la oquedad de mis dedos

Acógeme

y vuelve a salpicar de piel

la piel oscura de mi sexo.

Quédate,,

salvaje ardor de espino

con hiedra entre los dedos.

Hinca en mí tu cuerpo fieramente

como si yo aún fuese flor

y tú no fueses invierno.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Me saben a ti




He llorado lágrimas de piel sobre el silencio amargo de tus horas y aún así… aún así nunca pude comprender por qué no puedo borrarte de mis labios, de mi boca… de mis labios que aún saben a ti…

Aún saben a ti las miradas,

los otoños cansados.

Saben a ti las palabras,

la hiedra que duerme sobre el tejado.

Me saben a ti las mañanas

los charcos sobre el asfalto.

Los semáforos esdrújulos,

el viento que va silbando,

las farolas silenciosas

las calles rotas de pasos.



Me sabe a ti cada boca

cada beso que he besado.

Eres, estás y me lates

en cada gota de vida

que mi sangre ha palpitado.



Aún saben a ti las caricias

de los cielos estrellados.

Y saben a ti las sonrisas

del café que siempre espera

a la sombra de aquel árbol.

La tierra cuando me mira,

me sabe a ti y a tus manos.

Aún sabe a ti cada brizna

¡del aire que voy respirando!

domingo, 30 de septiembre de 2012

Están tristes





Mis ojos están tristes

como una triste lágrima,

de aquellas que te envuelven

cuando el dolor te abraza.

Cuando las noches gimen

y lloran desgarradas,

sintiendo la derrota

clavada ya en la espalda.

Mis ojos están tristes

como ese mar en calma,

cuando llegan los grises

con la bruma del alba

y no yerguen en vuelo

esas gaviotas blancas

pues nacen desde el suelo

raíces en sus alas.

Mis ojos están tristes

y tristes te miraban,

cuando en mi boca herida

moría la palabra.

La tierra se rompía

sobre mi piel gastada

dejándome sin vida

en un rincón del alba.

Mis ojos están tristes

y tristes te miraban.

¿Te quise? ¿me quisiste?

preguntas sin mañanas.

Las horas se han marchado

en busca de fantasmas

y mis ojos están tristes

y tristes… te miraban.

Una vez...





Una vez…

tú dormiste en mis ojos,

abrazado a mi pecho,

en la sed de mi piel

y la noche,

generosa y extraña,

se entregó en cada labio

que en tu boca besé.

Un vez…

tú incendiaste mi sueño

y una hoguera de fuego

se despertó en mi ser

y tus manos

tatuaron senderos

y moldearon mi cuerpo

sobre tu desnudez.

Una vez…

una vez te hice mío,

sobre un mar de delirios

y sábanas de babel

y fui tuya

¡latido a latido!

¡gemido a gemido!

¡fui piel sobre tu piel!

viernes, 28 de septiembre de 2012

Cosas...


Yo ya no sé...




Yo ya no sé mirarte de otra forma,

tan solo con los ojos de la vida.

Con estas pestañas tan borrosas

que llueven a menudo en la cortina.

Te miro desde el tiempo ya sin horas,

desde un rincón de ayeres sin sonrisa,

desde la luz azul hasta la sombra,

te miro ya sin voz, desde la herida.

No quiero derrumbar todos los puentes,

no quiero que el olvido tenga prisa,

mas, llegamos hasta aquí un tanto ausentes

y somos una suma descosida.

Yo ya no sé mirarte de otra forma,

tan solo con los ojos de la vida,

con un mantel oscuro en la mirada

y un mar de dudas gris en mis orillas.

Y nado en el naufragio de mis horas,

navego entre la niebla de mis días.

La luz intermitente en la farola

no alcanza…

no alcanza a iluminar mi alma sombría

jueves, 27 de septiembre de 2012

Tan dentro...




He sentido tus ojos mirándome dentro,

como si pudiesen verme debajo del pecho

y oyesen el grito de todos mis miedos

y el suave murmullo de cada silencio.



Y he sentido tus labios rozando mi pelo,

pintando de lunas los grises del techo

y subido a la curva, leve, de mi cuello

he sentido tu boca en el misterio de un beso.



Has contado las gotas de lluvia en el cielo

y en mis ojos cerrados, has abierto los verbos.

Has tendido tus manos para abrigar el invierno

y has cubierto de labios la piel de mis huesos.



He sentido tu cuerpo sosteniendo mi cuerpo,

embriagando de lenguas la sed de mis besos.

Perturbando mi entraña con salvaje deseo

¡salpicando mi carne con la voz de tu sexo!



Y te he sentido en mi alma, tan dentro ¡tan dentro!

tatuando mi nombre al borde de tu aliento

que eres parte del aire, de todos mis momentos

y me lates ¡me lates! ¡palpitas en mi pecho!

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Me supo...





Me supo a muerte tu boca.

A resina despechada.

A oscuridades y sombras

apuñalando mi espalda.



Aquella noche me supo

¡me supo amarga tu boca!

y amargo como ninguno

fue aquel beso ¡aquella hora!



Arena mordiendo arena

sobre la flor desgarrada

y derramándose en mis venas

la vida ya desangrada.



Me supo a muerte tu boca

y el tañir de las campanas

auspiciaron la derrota

de tu voz sobre mis albas.



Voces podridas y roncas,

insustanciales palabras.

Voces mordidas y rotas

por lenguas llenas de larvas.



Ahora yo seré la loca

de las colinas del agua.

Más no importa, ya no importa,

seré lo que me venga en gana.



Y cuando el hielo se aleje

del cristal de la ventana

y la vida se despliegue

sobre la piel de mi alma,

tal vez yo vuelva a quererte

como te quiso esa extraña,

que ahora me mira sin verme,

sin verte, en cada mirada.

martes, 25 de septiembre de 2012

Nada qué decir



Hoy,

hoy no tengo nada que decir.

Una vieja lluvia se ha colado

tras el cristal de mis párpados

y amenaza de antemano

con inundar el jardín

y en la piel de mi garganta,

bajo los huesos cansados

la noche ya ha comenzado,

ya ha comenzado a parir

y entre mis labios callados

el verbo desconcertado

por la niebla y lo nublado

solo quiere irse a dormir.

Hoy,

ya no tengo nada que decir.

Un silencio descarado

me ha borrado hasta las manos

y ha robado de mi boca

la voz que habitaba allí

y una sombra se ha instalado

tras el portal demacrado

de estos, mis ojos callados,

ya sin nada qué decir.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Cuando tú me mirabas




¿Cómo ser, sin ser en ti?

Si la noche era noche cuando tú dormitabas

y tu cuerpo era lecho y tu piel madrugada

y tu boca era techo y tu sexo la almohada.



¿Cómo ser, sin ser en ti?

Si la luna era blanca cuando tú la abrazabas

y mi vientre era cuna de tu esperma calmada

y la lluvia era lluvia en nuestra tierra mojada.



Si la vida era vida, cuando tú me mirabas.

¿Cómo ser, sin ser en ti?



Ahora el tiempo marchito, se estanca en la ventana

y un cielo detenido me mira en la distancia.

Las calles son un grito de silencios que se clavan.

No estás, no estás, no estás…

Ya no alcanzo a escuchar la voz de tus palabras.



¿Cómo ser, sin ser en ti?

Si la vida era vida ¡cuando tú me mirabas!

jueves, 20 de septiembre de 2012

Yo ya sabía...




Yo ya sabía de tus ojos mudos

de tu labios sordos

de tus manos ciegas anudando nudos.

Yo ya sabía de tu boca estrecha

de tus sueños rotos,

de tu voz herida en la piel de mis muslos.

Y aún así te quise

con la entraña abierta

con la vida expuesta ¡el corazón desnudo!

y aún así te quise

con el alma entera

de aquella manera ¡que aman los absurdos!

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Extraño silencio





Hay un extraño silencio

entre tu boca y mi boca,

entre tu mano y mi mano,

entre tu mar y mis olas.

Un silencio de labios,

de palabras borrosas

que ya no se alcanzan,

que ya no se tocan.

Es un silencio de grillos

y de amapolas rojas

que aletean al filo

de algunas nubes rotas.

Es un silencio de nidos,

sobre una vieja roca,

de recuerdos vacíos

golpeando la memoria.

Hay un extraño silencio

acompañando mis horas,

donde nunca te encuentro

aún cuando estamos a solas.

Un silencio de verbos,

de calles y farolas,

de escaparates viejos,

con sus viejas alforjas.

Un silencio de pájaros

que vuelan al destierro,

al cansancio de los años

de esos fríos inviernos.

Hay un silencio extraño,

es un silencio maldito,

que se calla lo que hablo,

y se esconde lo que grito.

Es un silencio cansado

en un tiempos de olvidos,

mientras seguimos callados

en medio del camino.

martes, 18 de septiembre de 2012

Desencuentro





Yo esperaba tus ojos de otoños en el viento,

de atardeceres dulces, de dulces parpadeos.

Esperaba tu risa al final del invierno

abrazada a mi risa en algún lugar del techo.

Esperaba mirarme y mirarte en el espejo,

ese espejo cansado, canoso y ya algo viejo.

Esperaba tus manos acuñando mis dedos

y un camino ya andado por todos los senderos.



Yo esperaba la tregua de una guerra sin términos

y una leve condena por errores pretéritos.

La memoria despeinando un iceberg de sueños

y la ternura cosida a las costras del pecho.

Esperaba la llegada de labios y de besos,

de caricias chorreando de vida en el regreso.

Esperaba a aquel niño de huérfanos lamentos,

que lloraba soledades en un rincón del lecho. 


Yo esperaba encontrarte, sin tanto desencuentro.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Un poco más




Quiéreme.

Quiéreme un poco más

cuando veas que la lluvia

dormita sobre mis ojos

y se queda silenciosa, la lluvia,

como besando mi rostro,

y no quiera despertar, la lluvia,

quiera llenarse de asombro,

y salpicarme de lunas, la lluvia,

con sus hermosos contornos.



Quiéreme,

cuando sientas que estas solo,

cuando sientas que estoy lejos,

cuando la tarde se incline

para acariciar tu pelo

y un cielo ardiente te mire

con incendiado reflejo

y percibas que estoy triste,

que te extraño entre mis huecos.

.

Quiéreme.

Quiéreme un poco más,

cuando el invierno se arrime

y el frío arañe los huesos

y las calles se constipen

con esos zapatos viejos

y esos charcos que sonríen

sobre el asfalto perplejo,

con su lengua me salpiquen

y me empapen de recuerdos.



Quiéreme,

quiéreme un poco más

(nunca menos, nunca menos)

aunque los cielos sean grises

y la lluvia

te esté empapando por dentro.
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